El mayor poder

Publicado: febrero 1, 2012 en Uncategorized

¡Qué aburrido es el entretenimiento que los medios nos ofrecen! Televisión, radio, juegos, cine…, me hastían tanto, que no puedo hacer otra cosa que evitarlos. Sin embargo, existe un medio que los supera a todos, que ha despertado en mí un mundo infinito por descubrir, que está juntando poco a poco todos los compartimentos de mi mente en uno sólo y que acerca mi lado izquierdo al derecho. Un medio que contiene un guion mil veces más increíble que una buena película, que aporta información  más interesante que la que cada día nos ofrecen los mass media, que suponen un juego sin límites en el que uno mismo es uno de los protagonistas. Tanto que yo mismo he visto evolucionar mi ser hacia formas, conductas, disciplinas y actividades que antes jamás hubiera pensado conseguir, y tan sólo en un período de un año, en ese tiempo he subido uno, dos o tres peldaños, me siento bien, lo entiendo todo mejor y puedo sentir humildad propia y real, al saber que en este camino infinito me queda todo por aprender, que no puedo inculcar una idea, que tan solo la puedo compartir, que el mundo y la vida es una maravilla inmensa de la que apenas conocemos nada, no porque no podamos sino por las limitaciones que nos son impuestas desde que nacemos, porque si supiéramos tan sólo un diez por ciento, el mundo cambiaría radicalmente en nuestro favor.

Una de mis normas actuales es: de entrada no me creo absolutamente ninguna información, venga del medio que venga, y por otra parte no doy por descabellada ninguna teoría, sea de la índole que sea, ya que por muy imposible que parezca, lo es según nuestras creencias, según nuestras enseñanzas, según la limitación de nuestros sentidos y según la inteligente frase de Isaac Newton: “Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos un océano”.

Otra percepción personal que he notado es la siguiente: lo que se nos “vende” o informa como verdadero es presumible y muy probablemente falso, y lo que se nos disfraza como improbable, ficción, burla, o desacreditado es presumible y muy probablemente verdadero. La primera funciona tal como la célebre cita del ministro de propaganda de Hitler, un tal Goebbels, que decía “una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad”, es decir que termina pareciéndolo, puesto que según decía Gandi “ aunque la verdad esté en minoría, sigue siendo la verdad”. La segunda funciona de forma que una verdad se esconde delante de nuestras narices, contada como una ficción, de forma que esa verdad queda para siempre en nuestro subconsciente como algo no real, para eso es una ficción.

Es muy difícil poseer la verdad de las cosas, tal vez no las podamos conocer en ningún momento, pero en todo caso, para eso somos seres inteligentes, o al menos lo pretendemos, es decir, que partiendo de la base de lo dicho anteriormente es preciso sacar nuestras propias conclusiones, buscando la información, en vez de conformarnos con recibirla.

Y cuando menciono la palabra INFORMACIÓN, estoy hablando del valor más poderoso del mundo en el que vivimos, mucho más que el dinero, el oro o el bien más preciado. Mediante el dominio y control de ésta se gobierna y maneja el mundo y a las personas. Con información se puede ser desgraciado o feliz, pobre o rico, ignorante o culto, dominante o dominado, atrevido o precavido, consciente o inconsciente…., es por ello que la masa humana tiene acceso fácil y en muchos casos gratuito a todo lo que es simple, sin fundamento, ordinario, con el fin de no despertar el interés por lo que realmente vale la pena, siempre bajo la excusa de “llego a casa cansado y no me apetece pensar”, quiero algo elemental que me entretenga. Perfecto, que bien planteado, es tanto como: emplea todo tu potencial intelectual y físico en trabajar y producir hasta que te agotes y cuando llegues a casa no pienses porque otros ya piensan por ti. Todo este entretenimiento soez está, en su mayoría, al alcance de las masas mediante los mass media, a través de la música, el cine y muchos libros comerciales; que decir tiene la televisión, los videojuegos, y algunos deportes deshumanizados. Por supuesto, explicaré todo esto.

MÚSICA: Como melómano que soy empiezo por aquí. La música tiene un poder asombroso para trasmitir mensajes y sensaciones, para que actuemos de una forma u otra, para modificar o ambientar nuestro estado de ánimo. A medida que el tiempo pasa y desde que la llamada industria se ha puesto a su mando,  se ha vuelto cada vez más simple en contenidos tanto en lo musical como en el mensaje. Desde sus orígenes ha ido evolucionando, adquiriendo su máxima expresión en la música clásica, la cual está afinada en LA a 432 Hz, es decir, en balance sónico con la naturaleza. Desde 1939, por decreto universal, se ha afinado a 440 Hz, frecuencia que se escapa de las vibraciones naturales, alejándose mucho de los 432 Hz, esos que benefician a una planta, cuanto más a nosotros. Esto se aprobó a pesar del rechazo de los músicos y fue promovido por un ministro nazi, ¡vaya casualidad! el mismo de antes (Goebbels). Aun así, de ésta surgieron múltiples expresiones plenas de armonía y mensaje, a través de los cuales el ser se manifestaba y comunicaba. La música popular también ha servido para trasmitir los conocimientos de nuestros antepasados, algunos no coincidentes con la historia estudiada y que convenientemente se pasó a denominar “leyendas” de la cultura popular. Pero entonces, irrumpió la industria para destruirlo, triturarlo y utilizarlo en contra de nosotros, con melodías, estructuras y letras simples, sin espiritualidad alguna. El culmen del despropósito está en esa “música”, por llamarlo de alguna forma, carente de melodía y armonía que tan solo resuena en dos estrechas curvas de frecuencias en bajos y muy altas. Sólo hay que entrar en una mega discoteca actualmente y ver como responde el ser humano a estas frecuencias sonoras: como zombis, es decir, sumidos en un absoluto aturdimiento mental. ¿Para desconectar tal vez?, perfecto, desconecta más aún.

CINE: ¡Qué mejor escaparate para vender algo! o, más bien, para inculcar una idea, reclutar personas o enmascarar una verdad según convenga. Es cierto que al igual que en la música se ha pretendido enviar mensajes de aviso disimulados en un guion o en una letra y que, en muchos casos, ha pasado la aprobación de ineptos censuradores que no fueron capaces de ver el verdadero mensaje o, donde ya no existe el censurador, perdura la censura del apoyo económico, que para el caso es lo mismo, ya que una película no conveniente es condenada al ostracismo mediante su exclusión de los círculos comerciales  de difusión de films. Así mismo, el cine es un perfecto anuncio publicitario para vender o captar algo. Si el ejército USA necesitara  voluntarios, no precisa más que unas cuentas películas en las que el vulgar paleto de la América profunda, o el chicano de barrio, se vean reflejados en el personaje de la película  como héroes para la nación, vitoreados y adorados. Y para muestra un botón: en todas aquellas donde nos venden el sueño americano, de protagonistas triunfadores, populares y guapísimos. Después está el cine descerebrado de humor que entretiene alguna vez, pero que aporta poco o nada. Finalmente, éste es usado para desacreditar aquello que no interesa que se sepa mediante la implantación en el subconsciente, como una ficción. – ¡Qué dices!, eso no es cierto, es una película, es ficción.

TELEVISIÓN: Con educación solicito que me permitan una afirmación personal. Es tan sólo una opinión. Creo que tiene algunas cosas interesante y buenas, educativas de vez en cuando, en la 2 y por las noches después de la una de la madrugada. En Prime Time la televisión es el arma de destrucción masiva más peligrosa del planeta, tanto por los programas, como por la información. Al ser el medio más mediático, esté llega a la mayoría de la población y ejerce sobre nosotros un poder de convencimiento total, muy a pesar de que  creamos que pensamos por nosotros mismos. Lo que dicen los informativos lo tomamos como una noticia veraz, pero no es así, está totalmente manipulada por una razón muy simple. Los programas de entretenimiento, en la mayoría de los casos, tan solo aportan valores negativos para la sociedad. Valores de separación, desconfianza, rabia, desmotivación, servilismo…. La razón es muy sencilla. Todas las cadenas de televisión, incluidas las estatales y autonómicas sirven intereses económicos porque, sencillamente, son empresas que obedecen a los intereses de sus máximos accionistas. Si seguimos la pista del dinero (uno de los métodos más eficaces para encontrar las verdades del funcionamiento del mundo), curiosamente y al igual que pasa con otros medios como el escrito o radiofónico, nos encontramos que los verdaderos dueños de estos medios son grandes Holdings de capital los cuales, a su vez, son propietarios de los bancos más grandes, farmacéuticas, grandes empresas de alimentación, petróleo…., en definitiva, los negocios supranacionales que mueven el mundo y que dirigen el FMI, BCE, la Reserva Federal (Entidad privada para el que no lo sepa)  y por lo tanto están por encima del Euro, del Dólar…, dirigen los mercados y, por supuesto los gobiernos, ¡les suena!: “Tenemos que contentar a los mercados”. Estos medios, todos en poder de estos Grupos de poder económico utilizan y manipulan la información para campar a sus anchas por el mundo con acciones ilegales y hacernos creer que velan por nosotros. Pongo un ejemplo: negocio de las farmacéuticas. Creamos una enfermedad, la anunciamos como pandemia catastrófica, asustamos a la gente, ésta demanda una solución y ¡bingo!, tenemos una vacuna para salvar a la gente de la enfermedad que ellos mismos habían creado. Esto es tan cierto como la vida misma, y así un sinfín de cosas. Una guerra o tensión a un país con petróleo, provoca una subida de la gasolina, que beneficia a los que fomentan esa tensión. Esto es un proceso llamado problema-reacción-solución. ¿Por qué no nos damos cuenta de estas cosas?, pues porque ahí están los medios, propiedad de estos señores, manipulando la información. Recordaremos que la información es poder. Quien la posee, la utiliza en su beneficio y la manipula también en su provecho.

Los libros comerciales me parecen estupendos, pero he de decir que hay algo más que las historias que nosotros mismos queremos leer, también hay historias que hablan de muchas temas que no entendemos y que es preciso que sepamos, aunque nos cueste asumir ciertas realidades, porque el escritor no comercial, sin presión de la industria depende tan sólo de su tenacidad como investigador así como de la documentación de la que disponga. Detrás de mucha ficción existen muchas verdades camufladas en este apartado.

Los videojuegos me parecen también estupendos, pero desde luego esos que se basan en la simulación de una guerra donde, como en todos, matas sin saber por qué tienes que matar, evidentemente, trasladan el instinto humano hacia la peor versión de su mente, el odio, la sangre, la muerte, la falta de compasión, ¿por qué ese tipo de juegos? cuando en realidad somos seres de buen corazón, bondadosos y generosos. Pues porque el mundo en el que vivimos ya nos ha condicionado a ser seres violentos y por lo tanto individuales y  competitivos, dos facetas que no nos ayudan en nada a mejorar nuestra comunidad. No hay más que ver una comunidad de un pueblo de 200 personas o una ciudad.

Todos estos factores están ya asimilados en nuestras mentes y los aceptamos como una norma, de forma que aspirar a otro modelo, siempre se ve como una mera utopía.

Atrapados en este mundo de manipulación permanente, donde ya otros piensan por nosotros y donde somos seducidos por la vulgaridad y el entretenimiento fácil y gratuito, es difícil ser crítico o reflexivo, y menos poder tener un criterio propio, no contaminado, ni adulterado por todo esto. En el caso de lograr ver más allá de la información elaborada según los intereses de los dueños del dinero, empezamos a ver y a entender muchas cuestiones que en algún momento no nos han cuadrado, empezamos a darnos cuenta que la realidad supera todas las ficciones y que es mucho más emocionante que el entretenimiento burdo al que somos sometidos a diario, cual lenta tortura consentida.

Pero quiero dejarlo aquí de momento y continuar en otro capitulo reflexionando sobre todo esto y otros aspectos cotidianos, para al final entender como y de que forma estamos donde estamos, en una crisis global devastadora, ante una guerra más, y ante una época destructiva de libertades, derechos y progreso, tan solo por no valorar la información.

Todo lo aquí expresado es una opinión personal, cada cual ha de entender las cosas según su opinión, la cual es muy respetable. Yo no poseo la verdad de absolutamente nada, tan sólo intento pensar, investigar, reflexionar e interpretar los acontecimientos y hechos que nos rodean día a día.

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